La Escuela de Bellas Artes como importante centro de formación de artistas grabadores

La Escuela Nacional de Bellas Artes, desde su fundación, ha sido uno de los centros más importantes para el desarrollo del grabado. Incluso desde antes de la creación de la carrera de grabado en la institución, los docentes alentaban a sus alumnos a experimentar con las técnicas propias de este arte, tal como la xilografía, el litograbrado, la serigrafía, entre otros.

De acuerdo con “El grabado en el Perú republicano: diccionario histórico”, investigación realizada por la Doctora en Historia Nanda Leonardini, si bien se tiene constancia de los primeros talleres de grabado desde inicios del siglo XIX, iniciando con el de José Masías en 1817, es recién en 1838 cuando comienza la enseñanza de este arte en la Casa de la Moneda. Sin embargo, estaba restringido a un pequeño grupo. 

Ese mismo año, Ignacio Merino retorna de Europa e imparte lecciones en la Academia de Dibujo que funcionaba dentro de la Biblioteca Nacional. Dentro de sus lecciones se encuentran la enseñanza a jóvenes pobres e hijos de artesanos a dibujar y preparar la piedra litográfica. Sin embargo, no es hasta 1913 que, con la Academia de Arte Nacional, se imparte por primera vez el curso de grabado y fotograbado, junto con los ya tradicionales escultura, pintura, dibujo, arquitectura y música.

Si bien al momento de la fundación de la Escuela Nacional de Bellas Artes, solo se considera el grabado de medallas y la litografía como parte de la currícula, es con la llegada de José Sabogal, quien había estudiado esta técnica en Buenos Aires y la perfeccionó en México, el que despierta el interés entre sus alumnos, sobre todo por la xilografía.

Sabogal, colabora con José Carlos Mariátegui en la ilustración de las portadas de la famosa revista Amauta, publicación que también dio cabida a los grabados de diferentes artistas bellasartinos, tal es el caso de Julia Codesido, Camilo Blas, entre otros. Destaca también entre los alumnos de Sabogal, Gamaniel Palomino, quien incursionó en las diferentes posibilidades que le brinda el grabado.

En 1948 la Escuela de Bellas Artes inicia la enseñanza del grabado de manera académica de la mano de Manuel Ugarte Eléspuru, quien se hace cargo del taller de la especialidad, y en él se impartían las técnicas de intaglio, xilografía y litografía. Así, la Escuela de Bellas Artes se convierte en la primera institución que forma grabadores académicos en el Perú. Al año siguiente, en la XXIX exposición anual, se añade la sección de grabado, donde los estudiantes presentan sus trabajos. 

Una década después, en 1959, se inaugura en el Centro Cultural Peruano Norteamericano ICPNA, la primera exposición colectiva dedicada exclusivamente al grabado compuesta solo por egresados bellasartinos. 

En 1980, casi tres décadas después del inicio del taller, la Escuela de Bellas Artes instauró al Grabado como especialidad artística, junto con la Pintura, la Escultura y la Educación Artística. 

Entre los artistas grabadores más importantes formados dentro de la institución, podemos destacar a José Sabogal, Julio Camino Sánchez, Julia Codesido, Félix Rebolledo, Alberto Tello, Juan Valladares, Pedro Azabache, José Huerto Wong, Rosa Girón, Toño Núñez, Rocío Rendón, José Chero, Sheyla Alvarado, Luis Torres Villar, Annie Flores, entre otros.

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