Bellasartinos Lola Apolinario y Maximo Atachao lideran campaña de prevención del COVID19 a través del material reciclado

Lola Apolinario y Máximo Atachao son dos egresados bellasartinos que en el año 2011 iniciaron su empresa Imaginarios Perú, dedicada al trabajo ambiental y social creando productos de material reciclado con tal grado de especialización que, actualmente, trabajan más de 18 líneas de producto con diversos materiales reciclados como papel, vidrio, plástico, teniendo como clientes a grandes empresas peruanas y transnacionales.

“La característica de la empresa es el trabajo ambiental y social, somos de El Agustino, pero con el pasar de los años nos hemos ido involucrando en otras zonas de la capital como San Juan de Lurigancho, Villa el Salvador, Chorrillos y Ventanilla. Todos los proyectos que hemos trabajado tienen ese componente social y ambiental”, señala Máximo Atachao.

Sin embargo, la actual coyuntura, producto del COVID-19, obligó a Máximo y Lola a parar su producción tras el aislamiento social decretado por el gobierno y que se ha ampliado hasta cumplir casi los dos meses.

“Los pedidos corporativos que teníamos que pararon de golpe. Pero, si nosotros estábamos en problemas, existían familias con mayores necesidades. Por eso, durante la segunda semana de cuarentena, lanzamos una campaña solidaria que consistía en la venta de una fuente de piqueo hecha de botella de vidrio reciclada, sobre una base de madera, un producto de lujo sostenible. Con cada venta entregábamos una canasta de productos de primera necesidad a una familia que lo necesitaba. Así, llegamos a entregar 50 canastas. Esto lo impulsamos a través de nuestra marca Vidriosa, que es de productos de vidrio reciclado”, comenta Máximo.

Conforme la cuarentena se fue extendiendo, señalan los artistas, se fue haciendo evidente la situación de riesgo de los vecinos que trabajaban en diferentes puntos de aglomeración como los mercados y que solo contaban con protectores bucales, por lo que iniciaron su segunda campaña de apoyo. “Se nos ocurrió la idea de diseñar un protector de rostro para las personas que no podían tener acceso a este tipo de productos y con el apoyo de profesionales de la salud diseñamos un prototipo óptimo con el estándar de bioseguridad y que pudiera contrarrestar la posibilidad de un contagio de virus. Todo esto era un diseño de manufactura, no hay fabricación digital. Hemos tratado de responder a una situación de emergencia con nuestros recursos”.

En un primer momento estos fueron entregados en mercados y postas médicas, sin embargo, al ver la demanda de estas mascarillas en otros sectores, iniciaron la comercialización de forma solidaria, es decir, por cada protector facial vendido, se entregaría otro, de manera gratuita, a una familia en situación de riesgo o vulnerabilidad.

“El protector está hecho de una lámina rígida transparente hecha con botellas recicladas. Ya hemos entregado más de 250 mascarillas y para el fin de semana proyectamos hacer mil más. Estamos produciendo solo nosotros, sin el apoyo de nuestro equipo. De alguna manera, nos sentimos útiles porque con nuestro trabajo estamos ayudando a enfrentar a esta pandemia”, añade Máximo.

Para Máximo y Lola, ambos egresados de la especialidad de Pintura del año 2003, estas campañas solidarias se han convertido en una obligación con su comunidad. “Sentimos que tenemos una obligación, porque poseemos el talento de diseñar y debemos compartirlos, ya más adelante, en una situación de nueva normalidad, habrá tiempo para poder trabajar por el bien de la empresa”, sentencia.

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