Luis Torres Villar: “La Xilografía tiene un arraigo muy fuerte con la tradición indigenista de la Escuela”

El docente y artista de la Escuela de Bellas Artes, Luis Torres Villar, a propósito de su última muestra “Diez años de Xilografía” realizada en la Galería de Artes Visuales (GAV) de la Universidad Ricardo Palma habló sobre sus diez años de trabajo en esta técnica.

En ese tiempo, Torres Villar ha explorado, mediante el grabado en madera, diferentes ejes temáticos vinculados a migración y ciudadanía. “Soy una persona que vive en la periferia, por eso mucho de mi trabajo trata acerca de eso.  Gano el premio del ICPNA con una obra con músicos de la Sierra Centro llamados “Los Ángeles de Huancayo”. Fue para la serie “Nuevos Dueños””.  El artista también señaló que ha desarrollado temas relacionados a la memoria e incluso “hay algo sutil sobre la violencia en la Amazonía”. La muestra puede concebirse como una exhibición antológica.

Entre las obras destacan las de gran formato, algo característico en Torres Villar y que, según dice, lo ha ayudado a ganar notoriedad. “Hago cuerpo entero y grabados que sobrepasan la dimensión de lo formal. He ganado visualidad con mi trabajo a partir de los formatos grandes”.

¿Por qué hacer esta suerte de mirada panorámica sobre su trabajo en estos diez años? El docente bellasartino confesó que se dio cuenta de lo importante que era realizar una exposición vinculada a la Xilografía. “La Xilografía es laboriosa, pero es tiene un arraigo muy fuerte con la tradición indigenista de la Escuela de Bellas Artes, con el grupo de artistas bellasartinos que trabajaban esta técnica para encontrar algo muy local. Yo veo mi trabajo y hay una continuidad de esa tradición indigenista y es algo que me encanta”.

“DIEZ AÑOS DE XILOGRAFÍA”

La exposición, que contó con la curaduría de Manuel Munive, reunió piezas de diversas dimensiones que Torres Villar trabajó desde el 2008 hasta la actualidad. Aquel año ganó el Primer Premio del Salón Nacional de Grabado ICPNA, una distinción que, como él mismo reconoce, marcó su carrera.

“Son diez años de trabajo que han sido de alguna manera pauteados por ese premio, que me sirvió mucho. Me ayudó a entender lo que se podía hacer con mi trabajo, en ese momento como estudiante de Grabado”, señaló el artista bellasartino.

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